El mercado tradicional.Tiemp-2014

EL MERCADO TRADICIONAL

Eduardo Díaz Cano

Universidad Rey Juan Carlos

Almudena García Manso

Universidad Rey Juan Carlos

Resumen

Este trabajo es una continuación de otro ya presentado por los autores sobre la misma temática. El objetivo es ampliar el punto de mira ya que si en el anterior se trataba de un caso práctico, concreto de un mercado de agricultores, el IFM, en esta ocasión presentamos algunos aspectos más teóricos, al tratar de definir -sin pretender agotar su diversidad- lo que se entiende por este tipo de mercados y los impactos que tienen en el entorno.
Los impactos se centran en la comunidad, la salud, la economía y la agricultura, ganadería, pesca o artesanía.
Una mirada a la bibliografía nos ayuda a entender que se trata de un trabajo centrado en USA, pero que enla zan también con España y Europa ya que la pretensión final es presentar esta actividad como una oportunidad, accesible por las bajas inversiones iniciales, para emprendedores, jóvenes y mayores, que no encuentren otra forma de dar salida a su creatividad.

Introducción

“Un mercado es un lugar de encuentro con resultados económicos y lazos de amistad”.
Querer introducir el tema con estas palabras es un tanto pretencioso, sin embargo trataremos de mostrar ejemplos variados que realmente llevan a esta conclusión. Lo veremos a lo largo del trabajo.
Las sociedades están formadas por personas concretas que viven su experiencia personal de las más variadas formas, sin pretender establecer ahora diferencias entre las gentes de Alba de Tormes o de Nueva York, de Hong Kong o de Dakar. Más bien al contrario, en todos los lugares tenemos similares experiencias a la hora de adquirir los bienes consumibles si hablamos de supermercados o grandes superficies comerciales en las que -por norma general- siguen las mismas estrategias de distribución y colocación de los productos en los repletos estantes. Los clientes se enfrentan a esos lugares de compra de un modo bastante similar parapetados detrás de un gran “carrito”, con o sin lista de productos necesarios para la familia y acompañados, si procede, de la otra parte de la pareja. Objetivo: comprar cuanto antes lo necesario y dejar el lugar. Casi nadie se encuentra en esas superficies para atender nuestras necesidades, y mucho menos el productor -creador de aquel objeto. La información la tenemos reflejada en las variopintas etiquetas adheridas al envase y que nos dice que la miel procede de la Unión Europea y de México o que los ajos son de China, las naranjas, de Argentina y los kiwis de Nueva Zelanda. De vez en cuando nos topamos con algún envase en el que se refleja que los garbanzos, judías y lentejas han sido elaborados en Vidanes (León) o que el vinagre (de Módena) ha sido producido en Barcelona o Cádiz. Ciertamente, esta información es necesaria pues refleja algunos datos de la “biografía” del producto, a la que sumamos las fechas sobre el momento de consumo óptimo, propiedades alimenticias, etc. pero oculta mucho más de lo que nos enseña (modo de producción, consecuencias de los aditivos, restos de los envases en los alimentos, reciclaje, etc.).
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